A principios de mayo de este singular 2020 y de común acuerdo con dos buenos colegas y mejores amigos (Héctor Fainstein y Michel Henric-Coll) inicié en el Grupo Liderazgo, teorías e investigaciones. Aplicaciones, de LinkedIn https://www.linkedin.com/groups/2717309/  un diálogo (que no discusión) sobre un cuestionamiento por demás interesante:

LinkedIn

Ante esta situación de volatilidad e incertidumbre y frente a tanta complejidad y ambigüedad para prever el futuro postpandemia, ¿de qué manera podemos los consultores apoyar a nuestros asesorados a que construyan nuevas experiencias para sus clientes y nuevos acuerdos con trabajadores, proveedores y demás personas relacionadas con su negocio?

Participaron profesionistas, colegas y amigos originarios de Argentina, España, Francia, Venezuela, Colombia y México mismos que originaron una serie de conceptos, ideas y opiniones a cual más de valiosas y que, pienso, será muy rico el compartirlas. He aquí, pues, una síntesis de lo que se generó en este foro y al final del presente escrito, ofrecemos una ¿conclusión?

carita lentes

Respuestas al cuestionamiento en si

  • Creo que el desafío está en reinventarnos como profesionales consultores/ coaches / capacitadores. Hoy más que nunca poner el foco en la emocionalidad y sus efectos, la empatía, el trabajo colaborativo y el tejido de redes, la resiliencia, la creatividad y la flexibilidad.
  • El consultor debe de cambiar su manera de abordar la asesoría por la inutilidad de los mindsets actuales; habrá que visualizar el panorama con miradas disruptivas, eliminar todo vestigio de planeación y olfatear la complejidad para dar pequeños pasos (baby steps).
  • El consultor debe de comprender como la economía se comporta con el fin de estar en posición de asesorar a la definición de estrategias que vayan acorde al sector económico en donde se mueve la empresa asesorada.
  • Estar conscientes que será un escenario totalmente nuevo para todos, por tanto, no tenemos conocimientos suficientes que nos ayuden en la aplicación de soluciones. Habrá que escuchar y abiertamente poner encima de la mesa opiniones francas, además de compartir la problemática para después aplicar elevadas dosis de empatía y generosidad. Posiblemente estos serán los elementos más disruptivos que necesitaremos para encontrar iniciativas que nos den soluciones efectivas.
  • Nuestro primer reto es hacer que los clientes nos escuchen ya que muchos siguen en una zona de confort pensando en que regresarán ‘a lo de antes’ amparados por más de un siglo de prácticas taylorianas. El consultor debe de sembrar una conciencia de cambio con el fin de evitar amenazas y destacar oportunidades.
  • Se distinguen varias fases. Es evidente que al principio se trata de sobrevivir para después, al llegar a niveles más estables, aprender a enfrentar la incertidumbre desde muchas perspectivas, así como también recuperar fuerza y resiliencia necesarias para lo que siga. Es en esta etapa en que el consultor utilizará el sombrero de coach para la toma de decisiones estratégicas. Posteriormente seguirá una etapa ‘olfativa’, de exploración, en la que el consultor deberá actuar como catalizador de la transformación y es cuando cambiará el sombrero de coach al de facilitador en el más amplio sentido del término.

competente

En que tiene que ser competente el consultor ‘postpandemia’

  • Alto grado de creatividad y la habilidad de encontrar para problemas diferentes, soluciones diferentes.
  • Alto grado de resiliencia.
  • Flexibilidad: la disposición a modificar procesos y costumbres del pasado.
  • Intensa capacidad para la empatía y alta habilidad para enfocarse en la emocionalidad.
  • Mente muy abierta propensa al aprendizaje.
  • Pensamiento diruptivo para lidiar con situaciones sin precedentes.

feliz

Pensamientos afortunados

A lo largo del diálogo, surgieron frases y pensamientos que vale la pena ser reproducidos en esta sección. Disfrútenlos.

  • Creo que la palabra clave para responder a casi todas [las] preguntas [planteadas]  es: MIEDO.
  • Debemos apostarle a la innovación en muchos aspectos.
  • Distinto no es malo.
  • El cómo dependerá del cuándo.
  • La gran parte de las organizaciones se mueven linealmente y el entorno exponencialmente (COVID-19 y su velocidad de contagio es un buen ejemplo de esto último).
  • “La locura está en pretender obtener resultados diferentes haciendo siempre lo mismo”.
  • Las actuaciones serán a corto plazo por inestabilidad sistémica.
  • Las oportunidades vienen vestidas de problemas.
  • Lo que se conoce como la capacidad de ser ambidextro, estar preparado para optimizar y para innovar, o explotar/explorar.
  • Mientras haya vida, lucidez, tiempo, atención y relaciones, siempre podremos reinventarnos y accionar. El problema no es el dinero.
  • No vamos a descubrir nuevos territorios usando viejos mapas.
  • Nos toca entonces “evangelizar”, sin ser profetas del desastre. ¡Menuda tarea!
  • Ponerse un sombrero cuando se está cabeza abajo precisará de habilidades muy especiales.
  • ¡Por qué la vida será tan difícil?
  • ¿Quién va a asesorar a los asesores? ¿Quién va a ayudar a los asesores a desaprender lo que saben y adoptar nuevas ideas?

reflexión

¿Conclusiones?, no, ¡reflexiones!

He tenido oportunidad de comentar los conceptos e ideas expuestos con varios colegas lo que me ha permitido extrapolar reflexiones que de ninguna manera pretenden ser conclusiones ni muchos menos, verdades absolutas. Simplemente son eso, reflexiones.

  • En realidad, no vamos a entrar a una etapa ‘postCovid’ en cuanto termine nuestro confinamiento, sino hasta mucho después, cuando aprendamos a vivir con ese virus. Mientras estaremos en un largo ‘duranteCovid’ que nos afectará nuestra forma de vivir, divertirnos, viajar, tener contactos fuera de nuestro círculo habitual. ¿Se exacerbarán los localismos?
  • El impacto que viene por esta contingencia sanitaria será desigual ya que afectará de manera diferente a las diferentes países, ciudades y regiones, así como también según la industria, el tamaño de la empresa y su momentum antes de la pandemia. Por lo tanto, no es exacto referirnos a una ‘nueva normalidad’ ya que eso no existirá como tal, sino que viviremos muchos escenarios diferentes. Esto demandará consultores (y clientes) muy resilientes.
  • El consultor y su cliente tienen que concentrarse, primero, en un ‘aterrizaje suave’ tanto en lo que se refiere a la salud económica como a la salud mental, para después (¿cuándo?) volver a pensar en crecimiento, desarrollo de nuevos mercados, nuevos productos, etc.
  • La necesidad de asesoría por parte del cliente y sus trabajadores ya no será puramente económica; lo psicológico, anímico, emocional se volverá preponderante.
  • El asesor pasará a ser, más que un consultor, un catalizador cuyo propósito será estimular y acelerar la transformación, el trabajo de equipo, el pensar en red.
  • Aparentemente la virtualidad llegó para quedarse, pero será un error garrafal el querer meramente trasladar la manera de trabajar presencial a lo virtual, sería como revivir a Taylor 164 años después.
  • Antes la Ciencia fue el dios; hoy la Tecnología es el dios.
  • ¿Los consultores tendremos que prescindir del management para cambiarlo por un proceso de acompañamiento en el que nos ayudemos mutuamente en el recorrido del mismo camino VUCA? ¿Tendremos que aprender a pensar conjuntamente (¿copensar?) y ayudarnos a desaprender?
  • Después de la peste negra en la Edad Media, surgió el Renacimiento. ¿Será esa una nota optimista para nuestro postCovid-19?

gracias

Agradecimientos

Agradezco sinceramente a Héctor Fainstein, Michel Henric-Coll, Fabian Szulanski, Blanca Sánchez Rodríguez, Carolina Sciarrotta, Carlos Gutiérrez Navas, Miguel Ángel Abarca G., Manuel Ricardo Saenz Salcedo, Antonio Martínez Álvarez y José Luis Lorenzo Fernández, el haber participado en este diálogo y haber contribuido a que pudiera pergeñar el presente escrito.