Hay dos temas en boga: ¿la humanidad ha empeorado o mejorado a través del tiempo y cómo se proyecta a futuro? y ¿la Inteligencia Artificial (IA) y automatización avanzarán al grado de sustituir al ser humano en el trabajo con todo y lo que esto implica?

     Apoyado en especialistas de la talla de Gerd Leonhard, Hans Rosling y Lars Tvede[1], compartiré con ustedes mi opinión al respecto. Trataré el punto de si la humanidad ha empeorado o mejorado y sobre como percibo el futuro del trabajo, el trabajador y la tecnología.

     Generalmente se piensa que como humanidad hemos venido a menos, que los tiempos pasados fueron mejores y que hoy por hoy vivimos una era más turbulenta y conflictiva que la que llegamos a experimentar en otros tiempos. Sin embargo, tengo otros datos. Opino que, como humanidad, hemos mejorado y mejoraremos más en el futuro. Van algunas de las razones de tal aserto.

  • En países con crecimiento económico normal per cápita, la inteligencia promedio aumenta en aproximadamente 0.3 puntos porcentuales por año, o 3 puntos por década, hasta que completan su desarrollo económico. En el giro industrial, la productividad aumenta en un promedio de 5 a 10% cada vez que el mercado se duplica.
  • La actividad científica mundial se duplica cada quince años. En un siglo, esto significará crecer por un factor de 100. Esto lleva a que el conocimiento creará más conocimiento y sobre todo, la innovación acelerará su paso, ya que los desafíos del futuro rara vez se resuelven con las tecnologías de hoy.
  • La innovación es el recurso más importante de la humanidad. Solo a través de la innovación podremos obtener nuevos recursos y, dado que nuestra innovación es exponencial, nuestro acceso a los recursos también lo será.
  • La efectividad de las tecnologías de decodificación del ADN se duplicará y su costo disminuirá de manera exponencial, lo que redundará en prácticas innovadoras de diagnóstico y tratamiento de la salud.
  • A medida que el mundo se digitaliza más, crea un número cada vez mayor de organizaciones y empresas digitales, que pueden ejecutarse y evolucionar sin ninguna forma de gestión clásica / central. Los estilos de gestión corporativa predominantes tenderán hacia las organizaciones donde la autogestión reemplazará a la estructura piramidal jerárquica y se institucionalizará la innovación espontánea.
  • Cada vez más, las máquinas, los robots y las computadoras satisfacen las demandas descritas en el extremo inferior de la pirámide de necesidades de Maslow. Una parte creciente del trabajo humano produce productos y servicios que pertenecen a los niveles más altos de la pirámide.
  • Eventualmente, los problemas ambientales se solventarán a través del ‘ecologismo brillante’ que se basa en crecimiento, riqueza e innovación.

Ahora expondré mi opinión sobre lo que espero de la gestión del Capital Humano en el futuro. Usualmente se presentan varios escenarios acotados por dos polos, a cual más de opuestos.

            El primero implica que la labor humana se volverá obsoleta ante la automatización de todo trabajo, que el ser humano se volverá un mero consumidor sin ser parte de la cadena productiva y que, inclusive, se tendrán que crear medios institucionales que aseguren un ingreso básico universal para que la economía se mantenga en funcionamiento.

            El segundo polo implica que el trabajo humano no desaparecerá sino que se enriquecerá, que las máquinas se harán cargo de las labores rutinarias, automáticas, enajenantes y que las personas podremos evolucionar a un trabajo que implique aspectos de índole más humana como el uso de imaginación, innovación, intuición, sensibilidad, trato humano y conocimiento prudencial.

            Mi opinión personal se inclina más por el segundo escenario bajo la premisa de que el futuro de la humanidad se presenta más positivo que negativo. Estoy convencido de que nuestra imaginación, creatividad, innovación y sobre todo, nuestro conocimiento prudencial prevalecerá en bien de la humanidad y sabrá sortear los caminos catastrofístas de la automatización e inteligencia artificial (IA) esclavizante.

            Sin embargo, hay un quid esencial en esto: la labor humana se tendrá que reinventar ante la automatización y la tecnología, tendremos que acostumbrarnos a nuevos esquemas de trabajo y dejar atrás las maneras tradicionales de laborar (oficinas, horarios y días rígidos, jornadas iguales, organizaciones jerárquicas y funcionales, jefes o supervisores únicos y directos, etc.). Así mismo, tendremos que desarrollarnos y desarrollar a otros en competencias (conocimientos, habilidades, actitudes) que habíamos tenido, hasta hoy, en segundo plano por estar ocupados en trabajos mecánicos, reiterativos y que ahora serán automatizados.

En otras palabras, el desarrollo de las famosas ‘competencias suaves’, sociales y emocionales, pasarán a primer plano: capacidad para establecer empatía, habilidad de comunicación persuasiva, capacidad de cambio de hábitos, capacidad para resolver problemas complejos, inteligencia emocional, habilidad de crear, habilidad para el storytelling, capacidad de curiosidad, capacidad para aprender de los errores y los aciertos (sobre todo si estos implican trato humano), capacidad para tomar decisiones ante escenarios inciertos, habilidad de pensamiento crítico, habilidad para dirigir equipos humanos de alta diversidad y por sobre todo esto, como cereza del helado, dos aspectos sumamente importantes: por un lado, la imperiosa necesidad de aprender el lenguaje digital y por el otro, el saber enfrentar y solventar los problemas éticos que surgirán a raíz de aplicar la Inteligencia Artificial (IA).


[1]     https://www.futuristgerd.com/gerd/future-thinker/ ; https://es.wikipedia.org/wiki/Hans_Rosling ; https://ch.linkedin.com/in/lars-tvede